"Ok, está bien…" una lograda comedia, irreverente y sin concesiones


Por Adriana Chávez Castro 
Twitter: @AdrianaChvezCa1

Los primeros acordes de Rapsodia azul (1924), del compositor George Gershwin, y los edificios de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, vistos en blanco y negro, sirven de apertura para adentrarnos en la divertida e irreverente comedia Ok, está bien… (México, 2020), de la realizadora Gabriela Ivette Sandoval, apoyada en el ingenioso guion y la actuación del estandopero, Tío Rober, Roberto Andrade. 

La cinta se adentra en la rutinaria vida de Mariano, un guionista sin ejercer y con limitadas aspiraciones, quien a sus 30 años aún vive en la casa de su madre sin más oficio que ver una película diaria desde hace diez años y dar clases de cine a adultos mayores. 

Con la llegada de su primo Ramiro, de 15 años, el pequeño mundo de Mariano se verá trastocado, obligándolo a simular una personalidad que no tiene, en aras de mostrarse mejor que él. Mariano fanfarronea con Ramiro sobre sus amplios conocimientos de cine e imagina una rivalidad entre ambos que sólo existe en su cabeza, generando una tensa situación, al grado de disputarse, según Mariano, el amor de Mariali, la adolescente novia de su primo, y que, para su sorpresa, comparte con Mariano su gusto por el cine y por cintas como Annie Hall (EUA, 1977) de Woody Allen. 

La personalidad de Mariano, atípica, impertinente e inmadura, parece ponerle una venda en los ojos para no advertir, ni en su edad, ni en su obesa figura, obstáculo alguno para que la joven se fije en él. 


Pese a la pequeña victoria que Mariano creerá haber conseguido sobre su primo, el personaje parece no evolucionar ni salir de su ostracismo, ni del miedo de tener un día que medirse con los grandes guionistas del cine para cumplir así los anhelos de su madre. Sin embargo, será al espectador a quien le toque escribir el fin de la historia. 

La mayoría de las acciones transcurren primordialmente en el interior del departamento o en los alrededores del edificio, aunque también en lugares como en la Cineteca Nacional o el Tianguis del Chopo, pero dada la pericia en la escritura del guion no se siente necesario ningún otro escenario, artificio o elemento que aporten más vigor o atractivo a la cinta. 

Al igual que Manhattan (EUA, 1979) de Woody Allen, a la cual Ok, está bien… evoca desde el inicio, la acción está dada principalmente a partir de los diálogos, mismos que permiten establecer las pequeñas situaciones. Otra analogía es que en ambas cintas el protagonista se va a enamorar de la mujer prohibida y/o menor de edad. 

La película es una comedia ligera, muy necesaria para reírnos un poco en estos días aciagos del 2020 y sin duda se agradece su originalidad, libre de los convencionalismos y lugares comunes sobre los que se sostienen la mayoría de las películas de comedia mexicanas, proclives a ser una extensión de las telenovelas, usando incluso a sus mismos actores. En este sentido, es de destacar la actuación de Tio Rober, muy cercana a la esencia que el standopero muestra durante sus shows y que le ha valido un buen número de seguidores. 


Seguramente el tiempo de maduración de este proyecto influyó en sus afortunados resultados, tanto en el guion, para el que Tío Rober se tomó más de diez años, así como en el proceso creativo de su realizadora, quien durante su etapa de estudiante en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM, ahora ENAC, ya había tenido la oportunidad de dirigir dos ejercicios fílmicos que de alguna manera parecen ser el germen de lo que ahora es su Opera Prima con la que entra, y con el pie derecho, al ámbito profesional. Concretamente me refiero al cortometraje documental El rey del otro cine (México, 2012) y al cortometraje de ficción Cuéntale lo del gato (México, 2016), en donde ya se ve la fascinación por hablar del cine, dentro del cine, así como la presencia de Tío Rober

Finalmente, no quisiera dejar de mencionar, con cierta nostalgia, las referencias chilangas de los cinéfilos noventeros formados por la televisión, pero ávidos de ver otras formas de cine, más cercanas al arte, y que acudían al tianguis del Chopo, con el recientemente fallecido Juan Heladio, para conseguir películas de culto o de los grandes directores, o bien, asistían a la Cineteca Nacional en donde de paso conversaban con otros amantes del séptimo arte. El personaje anacrónico de Mariano representa quizás una parte de aquella cinefilia que poco a poco irá cambiando, de cara a los nuevos tiempos. 

Ok, está bien… formó parte de la Competencia Oficial en la 35 edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara y es una recomendable opción cinematográfica, divertida de principio a fin.*

Título original: Ok, está bien...
Año: 2020
País: México
Dirección: Gabriela Ivette Sandoval
Guion: Roberto Andrade Ceron
Fotografía: Carlos Arriaga (B&W)
Reparto: Roberto Andrade Ceron, Isabella Argudin, Ángel Alvarado, Gabriela de Corzo, Fermín Martínez
Productora: D Raíz Producciones 


Adriana Chávez Castro es comunicóloga por la UNAM. Ha sido correctora y escritora independiente. Coordinadora y programadora de muestras y festivales de cine, realizó estudios de maestría en el CUEC/UNAM y actualmente es maestranda en cine documental.